
Eres el viento que sopla del sur,
que con su fuerza me estimula,
y su temperamento me estremece.
Eres un sueño prohibido,
la realidad de lo imposible.
Eres la incognita que busco,
la encarnación de la frecura,
la sorpresa de lo inesperado.
Eres la gema del anillo estraviado,
la sangre que recorre y da fuerza al corazón.
Eres... Jesús, mi Señor
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